Ayer se publicó el siguiente texto que escribí para el diario La Estrella de Arica:
Hace unos años , en abril de 2002, cuando recién había asumido el cargo de senador por la Región de Tarapacá, tuve oportunidad de viajar a Lima a reunirme con el Presidente Alejandro Toledo, con parte importante de su gabinete y con actores relevantes de la política peruana.
Me recuerdo como que fuera hoy, que el Presidente Toledo nos recibió en el Salón de Embajadores de Palacio Pizarro. Se veía, como es su costumbre, muy distendido y hablando pausadamente de cómo veía él la relación con Chile y el futuro conjunto que estábamos llamados a construir. Sólo planteo temas de futuro, aun cuando mencionó -con mucha prudencia- su preocupación por el programa de compra de armas que venía desarrollando nuestro país, en particular el anuncio sobre la adquisición de los aviones F-16 que el Gobierno de Chile había hecho.
Ese mismo día tuve oportunidad de reunirme con destacados políticos peruanos. Aquí el tema de la compra de armas por parte de Chile salió en la conversación y se expresó de manera franca. Recuerdo que uno de los asistentes señaló: "Para el Gobierno del Perú, el anuncio de la compra de los F - 16 ha sido una puñalada por la espalda a Toledo que le quita piso al gobierno para cualquier proceso de reestructuración y ajuste a las fuerzas armadas peruanas".
Por qué hago recuerdo de estos temas. Porque estoy cierto que parte importante de los hechos que hemos enfrentado en la relación bilateral en el último tiempo -la posición de Perú frente a la elección de José Miguel Insulza a la Secretaria de la OEA; la denuncia extemporánea de la venta de pertrechos a Ecuador; la manifiesta injerencia de Perú para abortar nuestra negociación con Bolivia para la salida de su gas por un puerto chileno- son claros ejemplos de una agenda bilateral marcada de manera importante por la desconfianza, la competencia estratégica y la necesidad de la reivindicación que mantienen sectores importantes de la sociedad peruana.
Si uno estudia la relación bilateral con una mirada de largo aliento verá que esta agenda de competencia es incluso anterior a la Guerra de 1879, pues ya tiene su expresión en la Guerra contra la Confederación en 1836, e incluso es claramente perceptible en la conflictiva relación que se dio entre los puertos de Valparaíso y el Callao en lo que se denominaba en esa época la administración de los almacenes francos cuando las corrientes de comercio y navegación entraban al Pacífico por el Estrecho de Magallanes.
Y qué decir de los siglos anteriores a los procesos de independencia que vivieron nuestros países. La relación entre el Virreinato de Lima y la Capitanía General de Chile tuvo siempre matices de alta complejidad.
Hago esta relación con el pasado porque creo que no se puede entender de manera correcta los códigos de la relación bilateral, si no ampliamos el espectro del análisis o la mirada.
Ahora bien, estas situaciones de conflicto en el último tiempo han estado claramente condicionadas por la debilidad que muestra la gestión del Presidente Toledo, para quien la posibilidad de distracción con el factor Chile resulta un instrumento conveniente que le permite enganchar con sentimientos bien arraigados en parte importante de la sociedad peruana hacia nuestro país. Pero ello no quita, por otra parte, que sectores relevantes del quehacer político de nuestro país, extreman con sus actitudes y simplismos, sentimientos chauvinistas que en nada ayudan a superar estos impasses.
Hoy estamos enfrentados a otro momento de tensión. Perú, haciendo uso del derecho y potestad que nadie discute, ha aprobado una ley por la que fija las líneas de base a partir de las cuales proyecta hasta las 200 millas su dominio marítimo. Allí a todas luces se producirá una superposición de éstas, más allá del paralelo que se proyecta a partir del Hito 1 que se definió por el Tratado de 1929, sobrepasando aguas de clara soberanía chilena.
Chile tiene claros títulos para defender su posición. Basta leer los Tratado de 1952, 1954, como las Actas de las Comisiones Mixtas de Frontera, para estar ciertos que tenemos claros argumentos para defender cualquier pretensión peruana por modificar la frontera marítima, como también la terrestre.
Y si bien esto es particularmente relevante para la tranquilidad de nuestro país, el tema que les relataba en párrafos anteriores me sigue preocupando. En efecto, podremos administrar esta seudo crisis, imponer por la vía del derecho nuestras legítimos títulos, pero la desconfianza entre ambos países, lejos de disminuir se acreciente con este capítulo que Chile no ha provocado.
Y ahí la pregunta es cómo seguimos hacia adelante sabiendo que la política vecinal para todos nuestros países es de primera importancia. Cómo hacemos para cerrar adecuadamente esta "Caja de Pandora" sin que los fantasmas nos distraigan en lo que debiera ser la construcción de una agenda de cooperación y futuro que permita mejorar los niveles de desarrollo de nuestros pueblos.
Creo que para lograr un mejoramiento sustancial de la relación bilateral se hace necesario sincerar la relación, transparentar los intereses de un lado y otro, dejar de administrar el status -quo. Por momentos da la sensación que la agenda entre Chile y Perú no tiene puntos de contactos. Que lo que es relevante o prioritario para uno no lo es para el otro. Pareciera que los déficit de la relación en el siglo XIX pesan más que las iniciativas por construir una agenda del siglo XXI.
Debemos ser capaces de cerrar adecuadamente las desconfianzas que surgen de una compleja relación en el pasado. La iniciativa impulsada por un grupo de historiadores de Chile y Perú por abordar de manera conjunta la historia del siglo XIX, fue una buena iniciativa. Debiéramos seguir profundizando esa senda. Tal vez en un tiempo más, cuando baje la tensión producto de este ingrato incidente, sea el momento de hacernos cargo, por ejemplo, de los "gestos" que nos pide el Perú. Pero no entendidos éstos como un acto unilateral sino que también como una instancia donde Chile puede solicitar que se reivindique la participación generosa y profundamente americanista que le cupo apoyando la independencia del Perú. Tema pendiente hoy en la agenda bilateral.
Perú y Chile no pueden construir su futuro de espaldas. Debemos hacer todos esfuerzos, desde los distintos lugares en los que estemos por disminuir las desconfianzas. Debemos todos juntos trabajar por densificar la relación, incorporar de manera creciente a más actores e incorporar más temas a la agenda de interés común; sólo así podremos de manera satisfactoria dejar de lado los fantasmas del pasado y entregarle a las futuras generaciones una relación que sea de provecho e interés para todos.
En este mundo global Chile y Perú juntos somos menos del 4 /1000 de la producción mundial y también del mismo orden de la población mundial. No somos jugadores de los juegos mundiales de poder de China, Estados Unidos, Europa, Rusia, ni tampoco naciones de poder mediano como Brasil, México, Indonesia, India, etc. Si sólo confiamos en nuestra capacidad de explotar recursos naturales estamos condenados a la pobreza y a la dislocación social. Necesitamos unirnos para producir la educación, la salud y el ingenio productivo que nos saque de nuestra situación desmedrada respecto a las naciones del primer mundo.
La guerra y el desorden son enemigos de la inversión para el desarrollo. Los clientes y los inversionistas huyen de los países y regiones donde reina la anarquía, el desorden y la guerra. Ellos sólo dejan sufrimiento y abuso. Nosotros aquí en la Primera Región seguiremos trabajando por construir un entrelazamiento productivo, social y cultural con nuestros hermanos del Perú y esperamos que nuestros líderes y gobernantes encontrarán los caminos para salir de esta historia plagada de desconfianzas y viviremos en las futuras generaciones en un mundo a la altura que nuestros padres de la patria anhelaron.




Lun, 2005-11-07 16:05
Gracias Fernando por el estado de ánimo de serenidad que pones en tu reflexión, con el adecuado "escuchar" de la experiencia desde la cual nuestros vecinos actuan. Son muchas las razones para evitar conflictos infructuosos con nuestros vecinos. La invitación y el compromiso es que cada uno de nosotros aporte a ese escuchar, a transparentar las desconfianzas y a producir los gestos que abran espacios de sincera colaboración... Como el "ciudadano virtuoso" al que aspiramos ser; no sólo de este pequeño país, sino del continente y el mundo.
Por mi parte, un afectuoso saludo a nuestros hermanos y hermanas de Perú.
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Lun, 2005-11-07 16:24
Lo irónico de la situación es que Perú, se debe afrontar a la disyuntiva de apelar a la validad de un tratado de 1932 para extraditar al “chino”, a la vez que quiere desconocer tratados aun mas recientes sobre los límites marítimos!
Ojala la Cancillería chilena sepa resaltar esta dualidad!
Pensando W.W.
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Mar, 2005-11-08 00:02
La mejor reflexión que he leido respecto de la crisis que se vive con Perú.¿Como no se influye en nuestras autoridade con este discurso integrador?
Felicitaciones Don Fernando,su reflexión y mesura lo hacen un estadista que Chile se merecía.
Bernardo Perez
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Mar, 2005-11-08 04:57
Si bien uno concuerda con la reacción del presidente de Chile de defender la soberanía marítima, no deja de sorprender como Lagos arma una histriónica caballería diplomática en la antesala de un foro internacional como IV Cumbre de las Américas. Lo único que se logra con lo anterior es alimentar el fuego de antichilenismo que existe en varios países de la región. Para Chile esta crisis representa una oportunidad histórica para zanjar sus problemas limítrofes con el Perú. Si la moneda confía en sus argumentos jurídicos, el presidente Lagos debe aprovechar este quiebre para zanjar las diferencias ya sea bilateralmente o en un arbitraje internacional. Al tomar esta iniciativa, y obtener un laudo arbitral favorable a Chile Lagos estaría quitándole al Perú su fuente principal e histórica para distraer la opinión pública en tiempos de crisis.
Visiten: http://spaces.msn.com/members/rafaelpastor/
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Mar, 2005-11-08 15:06
Se echaba de menos este artículo frente a tanto ruido en el tema. Me parece que su análisis interpreta plenamente el sentir de la sociedad. La creación de espacios de confianza entre ambos pueblos pasa por nosotros, los ciudadanos de ambas naciones. Ojalá pudiésemos aplicar creativamente las ventajas que nos ofrece Internet para dar un vuelco a las conflictivas relaciones con nuestros vecinos. Las relaciones internacionales se basan hoy en una interdependencia compleja, aunque todavía muchos siguen creyendo que sólo son un asunto del gobierno respectivo.
http://www.espacioblog.com/mauriciobertero/post/2005/10/28/chile-peru-peru-chile
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