En Francia continúan las protestas en las calles. El sitio web de la BBC publica hoy una nota al respecto, que en sus primeros párrafos dice:
Se extiende la violencia de París
Cientos de autos fueron incendiados en ciudades como Lille en el norte, Estrasburgo en el este y Niza en la costa sur. También en Toulouse, Normandía y Bordeaux. La noche del sábado el fuego llegó incluso al centro de Paris, donde se registraron varios incidentes en la Plaza de la República.
Desde que se iniciaron las manifestaciones más de 3.000 vehículos han quedado inservibles como consecuencia de las llamas, mientras que en es mismo período de tiempo más de 800 personas han sido arrestadas.
Apenas unas horas después de que el gobierno francés asegurara que estaba decidido a terminar las noches de violencia que han sacudido los suburbios de la capital durante los últimos 10 días, dos escuelas y una planta de reciclaje fueron incendiados en las afueras de París.
Por otro lado, también quiero destacar el punto de vista de David de Ugarte, de quien hablamos ayer, y que considero pertinente colocar aquí:
Francia: de la algarada al swarming
En diez días, la torpeza calculada de Sarkozy y la diferencia de concepción y medios tecnológicos entre la policía y los “insurgentes” de las barriadas francesas, ha convertido la algarada en netwar. Ahora está a punto de entrar en la fase de swarming si no lo ha hecho ya.
¿Por qué dura ya diez noches la netwar callejera francesa? Los políticos franceses intentaron jugar la carta propagandística de “la violencia organizada” por un misterioso grupo desestabilizador. La conspiranoia se cae por su propio peso:
Difficile en effet d’imaginer qu’avec la double présence, dans les cités sensibles, des polices pour combattre le crime et des services de renseignements pour prévenir le terrorisme, l’État français ne soit pas en mesure de rapidement neutraliser - s’ils existent - ces inquiétants fauteurs de guérilla urbaine…
Pero hay algo de verdad en la idea de los conspiranoicos. No estamos frente a una explosión irracional de los barrios, sino frente a una forma contemporánea de violencia urbana organizada, la guerrilla en red surgida espontáneamente a partir de la repercusión de las primeras algaradas. La policía francesa que está sobre el terreno, lo vió claramente desde el principio y así lo declaraba a la televisión pública francesa:
Des policiers évoquent aussi l’”émulation” entre groupes, via des “blogs”, une compétition entre quartiers voisins ou la recherche d’une exposition médiatique.
Pero si la repercusión en los media servía de acicate, la existencia de un medio de comunicación distribuido permite la socialización del conocimiento y su acumulación exponencial. Como decían los técnicos de la policía:
En une semaine, ces petits groupes ont beaucoup appris : le moment où une grenade lacrymogène explose, la logique de progression des forces de l’ordre, qu’il est moins risqué et plus frappant de brûler une concession automobile que dix poubelles dans une rue, face à un cordon de CRS…
La torpeza y cabezonería de Sarkozy, o tal vez la convicción de que en el fondo le serviría como refuerzo frente a su público aunque calentara más los ánimos entre la otra mitad de la población o precisamente por éso, no hizo sino dar el tiempo y la cobertura necesarios para que conocimiento e incentivos alcanzaran la masa crítica. La algarada pasó a netwar urbana y desde el viernes, con el salto a “provincias” está a punto de desembocar en un swarming sin fin.
Diez días después censurar blogs que sirvieron para hacer explícita la estrategia emergente de las redes es como secuestrar el “Diario de Bolivia” del Ché en plena guerra civil nicaragüense. Inutil y tonto. Menos mal, dirán algunos, que no existe una esfera informativa europea, si no, esto ya habría saltado de país en país.
Ahora de nada vale hablar de inversiones que deberían haberse hecho hace mucho tiempo, ni montar el paripé de reuniones con los “chicos buenos” de los barrios. Ni mucho menos responder con tics gaullistas del anti68: convocar manifestaciones de simpatizantes -estéticamente reconocibles como parte de la carcunda- con alcaldes con banda y señoras en abrigo de piel, en apoyo de la ley y el orden.
Ahora hay que desactivar. Es decir, hay que mostrar caminos de acción política al tiempo que se reprime el vandalismo. Y hay que hacerlo antes de que la gran fiesta del swarming, el descubrimiento del propio poder en el marco de una movilización en red, se convierta en un caldo de cultivo para el reclutamiento a algo mucho peor.
El momento es ahora: el paso del netwar al swarming generalizado es crítico en un movimiento de este tipo, sobre todo cuando no hay debajo -todavía- una estrategia de poder y por tanto no hay posibilidad de negociar ni conseguir nada, es decir, no hay posibilidad de llevar nada a casa que demuestre que mereció la pena. En este momento de acumulación de conocimiento insrugente, el nihilismo implícito en la despolitización de la revuelta erosiona fácilmente la capadidad de acumulación de los activistas.
¿Sabrá el gobierno francés aprovecharlo? Sarkozy no, desde luego, juega su propio juego de fiscal duro de película americana, la polarización es su estrategia. Es, hoy ya, un riesgo para el estado. ¿Villepen?… ya veremos.
Al término de esta nota, dos lectores enviaron sus puntos de vista, los que David responde en un interesante comentario que refleja por dónde va la hebra.
Creo que lo que faltan hoy, en especial en las barriadas, son caminos que permitan construir, transformar la realidad para mejor y dar un rédito en reconocimiento al que lo hace o lo incentiva.
Justamente se trata de hacer posibles las estrategias de poder, mostrar que construyendo y elaborando propuestas, si se ganan apoyos suficientes, si se es capaz de convertirlas en acción colectiva, se pueden convertir en realidad.
Eso supone asumir riesgos de poder para el stablishment… la posibilidad de verse contestado, zarandeado, obligado a cambiar y abrirse… pero supone en realidad hacer que la democracia sea operativa con los nuevos medios. Yo diría incluso que plenamente operativa por primera vez en la Historia, dado que ya no son necesarias las mediaciones de los media, los partidos de masa o las iglesias.
La idea de la imposibilidad, el fatalismo, de ver el poder como un bloque intocable, inmejorable, cerrado a los jóvenes y la gente común, es lo que abre las puertas al nihilismo, sea estético y primario -como el de estos días- o sea ideologizado como el de los yihadistas.
A medio plazo eso se destruye “empoderando” a la gente desde abajo, desde los barrios. Y eso tiene que ver con cosas como Internet, los apoyos formativos para montar microempresas, la educación para la argumentación, con hacer cosas como ohmynews, bloguizar, con abrir los mecanismos administrativos…
A corto plazo toca escenificarlo e inmediatamente después mostrar decisión en la voluntad de perseverar, no dejar que parezca, una vez más, un gesto sin continuidad.
Y urgentemente tiene que mostrarse también que no se va a jugar más a fortalecer a la extrema derecha (sea el FN o Sarkozy) para adecentar a conservadores o socialistas.




Dom, 2005-11-06 16:51
Muchísimas gracias Fernando por tus dos cariñosas referencias. Acá por Madrid quedamos admirados con tu conversación y deseando poder devolver visita y aprender muchas más cosas nuevas en Chile.
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Dom, 2005-11-06 17:26
cREO QUE ESO ENTENDIERON ESTOS EHH... QUE COSAS NO, QUE COSAS !!!
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Mar, 2005-11-08 00:11
Lo que está pasando en Francia refleja que las desigualdades tarde o temprano generan conflictos sociales de proporciones.
Ese es el riesgo que tenemos como país en relación,con la desigualdad en el Ingreso.
Bernardo Perez
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Mar, 2005-11-08 05:33
jorge schaulsohn
Hacer una analogia entre lo que sucede en Francia con Chile es, simplemente, insolito.Se trata de un problema de exclusion de imigrantes desarraigados por una sociedad muy cerrada y repleta de prejuicios como la francesa. Nada tiene que ver con la "distribucion del ingreso". Chile no esta al borde de una explocion social, al contrario. Hasta ahora, el pais avanza y va superando, poco a poco, la marginalidad y la pobreza.
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Vie, 2005-11-11 15:46
A la luz de lo que está sucediendo en París y se propaga por Europa la película "El Odio" (1995) de Mathieu Kassovitz es una tremenda advertencia. En Chile tuvo un paso fugaz por "El Biógrafo" y se puede conseguir con paciencia.
En el siguiente enlace hay un detallado comentario sobre el filme: http://www.educastur.princast.es/cpr/gijon/cine/odio.htm.
Cito:
"En El odio, Mathieu Kassovitz trata la historia de tres jóvenes: Hubert, negro de origen africano, Vinz, judío y Saïd, árabe. Los tres viven en un suburbio parisino que despierta un día en estado de sitio tras las peleas entre jóvenes y policías, provocadas porque un joven árabe de dieciséis años se debate entre la vida y la muerte tras un interrogatorio policial.
En los disturbios de la noche anterior Vinz encuentra la pistola de un policía. Fiel a una concepción judía del mundo que establece la necesidad de pagar con la misma moneda, Vinz no deja de repetirse que él matará un policía si Abdel fallece".
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