Hace mucho que he querido hacer esto: introducir a los lectores de mi blog al filósofo inglés Isaiah Berlin.
Berlin fue una de las eminencias intelectuales del siglo XX y cuya importancia se captó sólo en las últimas dos décadas por el público en general, aunque su figura fue reconocida siempre como una de las eminencias de Oxford y de las estrellas intelectuales del mundo inglés.
De origen latvio y judío, Berlin era el arquetipo de lo inglés, educado, refinado y abierto, y sin embargo, polémico. Hay mucho que aprender de su estilo.
Nacido en Letonia en 1909, vivió durante su niñez en Rusia y en 1920 emigró junto a su familia a Inglaterra, donde estudió en el Corpus Christi College de la Universidad de Oxford.
Historiador de las ideas, profesor y filósofo político, escribió diversas obras, entre las cuales cabe mencionar Libertad y necesidad en la historia (1974), Karl Marx (1988), El fuste torcido de la humanidad (1992) y Cuatro ensayos sobre la libertad (1993).
Si desean conocer más sobre este autor, pueden pinchar en los siguientes enlaces:
-Stanford Encyclopedia of Philosophy
-The Isaiah Berlin Virtual Library
He buscado hacer esta introducción lo más amena posible y nos tomará varias notas en los próximos meses. Por eso, para partir he encontrado conveniente escuchar la voz de otro escritor notable, que es Mario Vargas Llosa, que alguna vez también se encontró con los libros de Berlin.
En la edición en español del libro "The Hedgehog and the Fox" (El Erizo y la Zorra) que fue traducida por Muchnik Editores, pero que yo habría traducido como "El puerco espín y la zorra", Vargas Llosa comparte su maravillamiento en la presencia de los escritos de Berlin en el prólogo "Un héroe de nuestro tiempo".
En la siguiente nota les ofrezco una selección de trozos de este prólogo.





Jue, 2005-09-22 10:12
Un hombre exquisito sin duda, prominente maestro que estudio y al mismo critico con un refinamiento envidiable las obras de Engels, Marx, Shopenhauer, Fichte, Feuerbach, sólo por nombrarlos. Este tiempo, nuestro tiempo, le debe tanto sobre la forma en que la experiencia traza la barra curvilinea sobre la base práctica de la vida. Su presión sobre la observación de los fenómenos es sencilla pero monumentalmente eficaz y problemática, porque precisamente las crea desde allí. Una frase que me ilumnó el alma de él cuando ya corría por los 85 años y es esta: "No hay duda de que transitamos por un oceano inmenso y que sabemos que vamos en una barca sin timón, por eso es preciso seguir navegando".
»