Se está acercando la fecha de la Cumbre del G8, que agrupa a los siete países más industrializados del mundo más Rusia, ocasión donde se tomarán diversas decisiones.
La reunión, que se efectuará entre el 6 y 8 de julio en Escocia, tendrá entre sus principales discusiones al cambio climático.
Esta cita adquiere especial importancia porque el consenso político en torno a este tópico se está acelerando, lo cual va a tener implicaciones, va a haber nuevos incentivos y provisiones. Y esto va a presionar al gobierno de George Bush que no firmó el Protocolo de Kyoto, mientras la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos sí lo hizo.
Por eso, en una acción sin precedentes, las academias nacionales de la ciencia de los países miembros del G8, más las de Brasil, China e India, firmaron recientemente una declaración que hace un llamado a los líderes mundiales para que tomen acciones concretas para enfrentar el cambio climático, indicando que "el entendimiento científico en esta materia es lo suficientemente claro para justificar que las naciones tomen prontas acciones."
Por otro lado, en el último The Economist viene un artículo sobre Chile y el Medio Ambiente, a raíz del asunto de Pascua Lama. Recordemos que ésta es una prestigiosa revista, más bien conservadora y procapitalista, pero muy aguda, y se alegra que en Chile se esté produciendo un cambio de conciencia con el medio ambiente.




Mar, 2005-06-28 12:58
¿Cuando un problema ambiental se transforma en un conflicto ambiental? Una pregunta valida en el contexto de querer pecar de optimistas tratando de sacar cuentas alegres con lo que esta pasando hoy en Chile. Existen muchos RALCOS y proyectos PASCUA LAMA que funcionan y nadie dice nada o al menos no ha creado revuelo publico suficiente para hacer algo. Me pregunto que pasaría si se estableciera una norma para el plomo en el suelo (y no solamente en el aire) en Arica y en Antofagasta. La institucionalidad ambiental no puede funcionar en base a protestas ciudadanas, tampoco en base a un aprendizaje de prueba y falla.
»
Jue, 2005-06-30 07:55
Seamos claros; no hay desarrollo sin afectar el medio ambiente. El tema no es "si es que" lo afectamos, sino que "cuanto". Por eso en el mundo ambiental se habla de medidas de mitigación y de desarrollo sustentable. Todo projecto de extraccion de recursos naturales implica daño ambiental. El principal depredador del ambiente en Chile se llama CODELCO, que, dicho sea de paso, hace años que destruyen glaciales en su division Andina, aunque nada se dice al respecto. Antes era Lota y Coronel. La extraccion de petroleo desde el mar causa daños. El transporte maritimo de mercaderias afecta la limpieza de los oceanos. Los viajes en avion, contaminan los cielos. La construccion de viviendas, destruyen tierras agricolas y contribuyen a la erosion de los suelos. Los automoviles generan contaminacion ambiental al igual que las fabricas, etc. La tecnologia ayuda a mitigar. Por eso hoy hay sprays que ya no destruyen la capa de ozono, existe el convertidor catalitico, filtros para las chimeneas, combustibles alternativos. Pero nada es costo cero. La mas limpia de las fuentes energeticas desde el punto de vista del aire, la nuclear, es peligrosa y genera basura cuasi indestructible. Hasta la produccion de Salmones genera efectos negativos.
»
Mié, 2005-07-06 10:21
Desde el punto de vista de las consecuencias ambientales de lo que hacemos, las cosas en Chile se complican además porque normalmente manejamos solo una alternativa de localización para la mayor parte de los proyectos.
Cuando se trata de proyectos mineros, esto puede ser comprensible para algunas de sus instalaciones, ya que los yacimientos están donde están. Sin embargo, para proyectos de otra naturaleza se pueden barajar varias alternativas de localización y disminuir, por esa sola vía, los impactos ambientales. No estamos obligados a construir en el borde costero bajo la isolínea de los 10 mts. de altitud (esa franja podría transformarse en una zona de amortiguación y ayudarnos a evitar una catástrofe a la hora de un tsunami).
Celco, en Valdivia, instalada aguas abajo del santuario habría tenido resultados distintos, claro está habría visto alterada su estructura de costos. (Alguien se preguntaba en carta al director de El Mercurio, a este propósito, por el costo de un cisne y si estábamos dispuestos como sociedad a pagar US$ 200.000 por cada uno). La pregunta es cuánto pierde Celco cada vez que se paraliza la planta y cuanto perdería si se cierra definitivamente, versus cuál era el costo adicional de una localización alternativa que le hubiese permitido funcionar de manera permanente.
Si cada vez que nos enfrentamos a una nueva intervención en una determinada zona observáramos atentamente el mapa de la geografía "real", la salida para disminuir los impactos ambientales y territoriales puede provenir de una relocalización del proyecto. Esta claro que esto supone mayor capacidad de negociación publico-privada y mayor manejo de información (geográfica) por parte del Estado y de los actores en juego.
Tenemos que pasar, con cierta urgencia, de la evaluación de impacto ambiental (EIA) de proyectos a la evaluación ambiental estratégica (EAE) de determinados espacios o zonas. La geografía así como la economía, son dos disciplinas que nos pueden ayudar a vivir mejor.
»