En The Economist se publicó ayer un artículo sobre China en el cual se plantea que este país ya no puede pretender ser una potencia de elite porque en medio de las debilidades aparece como el más fuerte. Sin embargo, esto está trayendo una serie de problemas.
El reporte se llama "China and the West: A time for muscle-flexing", y he seleccionado los siguientes párrafos para compartirlos con ustedes:
"Pocos pensaron que el maoísmo radical haría una reaparición, mientras la agitación financiera en los países de occidente hace que sus líderes aparentemente se desesperen en lograr que China los ayude. Incluso antes que la crisis financiera comenzara a golpear el país a fines del año pasado, el nacionalismo ya se había manifestado. Era evidente en las respuestas públicas a la agitación en el Tíbet y a la ayuda de occidente para el éxito en los Juegos Olímpicos. Ahora, con un occidente afectado por la crisis, se presenta una oportunidad para comenzar a flexibilizar el músculo a nivel internacional. "
"En la mayor parte de las últimas dos décadas (con excepción de Taiwán en 1995-96 y EE.UU. en 2001) China ha jugado un rol cauteloso internacionalmente. Deng Xiaoping dijo que China debía guardar un bajo perfil, sin mantener sus capacidades ocultas. En cambio, hoy la crisis económica global y la evidente debilidad de occidente están haciendo que se empiece a reflexionar. "
"Sin embargo, la propia economía de China está siendo afectada por la crisis. Las autoridades estiman que alrededor de 20 millones de personas han perdido sus trabajos en industrias que requieren mano de obra. Y los trabajadores que no pertenecen a la industria manufacturera también están comenzando a sufrir. En algunos casos se está comenzando a despedir y en otros a bajar los sueldos."
"Los líderes de China aun piensan que el país puede alcanzar un crecimiento de 8% este año, a partir del 9% del año pasado. Pero el Banco Mundial ha pronosticado un crecimiento de solo 6,5%. "
"La crisis está definitivamente encima."
Encuentro que este artículo tiene una mirada miope, porque pone el énfasis en el cortísimo plazo. Lo que está pasando en el mundo es un cambio fundamental de paradigmas de poder y de formas de vidas. No cabe duda que la emergencia de China como poder mundial es uno de los síntomas importantes, pero sabemos muy poco de su mentalidad, de su manera de ver el mundo, y sabemos muy poco de lo que el mundo enfrenta por delante.
Tal vez la política de control de natalidad que ellos llevan, que a nosotros nos parecería inaceptable, tiene más sabiduría de la que pensamos y algún día encontraremos necesaria.
En fin, hay tanto que meditar con una mirada a mediano plazo, quizás sea mucho pedirle a una revista quincenal. Me parece prematuro sacar sólo estas conclusiones. Sería interesante que The Economist, que tiene mucho talento, pudiera también ofrecer un reporte de este tipo.




Vie, 2009-03-20 16:01
Sin pretender ser un especialista en el tema, opino que la situación reinante para china es solamente un "aguacero", mientras que para otros paises es un verdadero "cataclismo" con consecuencia insospechadas. La gran gracia de China, es que tiene un andar sin detractores en su política interna, y en la parte internacional gusta a todos porque es un " buey " grande que tira el carro del desarrollo económico mundial.
Tenemos que aceptar que el futuro Chino fué trazado con mucha anticipación. Su liderazgo marxista, con matices capitalistas y nacionalistas, ha sido capaz de crear una política estatal que orienta recursos y potencialidades en la dirección de las VERDADERAS necesidades del País. Su política se sustenta en la educación, en la especialización, en el buen uso de la tecnología, en su gran capacidad de trabajo, en su integración al mundo y en su capacidad para filtrar las nefastas tentaciones que ofrece el libre mercado; todo esto favorecido en el futuro con la reducción de la pobreza.
Como se vera, nos encontramos frente a un gobierno Chino que ha hecho un verdadero compromiso por arradicar con voluntad y esfuerzo la pobreza de la nación, y si a eso se llama alcanzar el liderazgo mundial, bienvenida la hora, aunque a algunos les asuste.
w.robledo
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Sáb, 2009-03-21 19:25
Es cierta la crisis económica mundial, una de la que será recordada en nuestro siglo por ser una de las más profundas, nos presenta desafíos que aún no acabamos de dimensionar. China es uno de ellos, una gran potencia, un mega país, pero del cual no conocemos nada o casi nada. No es menor su idioma y los tres mil años de cultura. Pero allá de verla como nuestro posible enemigo tenemos que verla como un aliado, por un sin fin de razones. El gran problema es que las grandes potencias que han gobernado el mundo durante los últimos 200 años, se resisten a dejar parte de su poder en pos de mejorar esta actual crisis. La crisis financiera producida por una desregularización total de los flujos financieros, no se solucionará tan sólo ingresando activos frescos a los bancos, sino con medidas a largo plazo que impliquen transparentar esos fondos, saber su procedencia y evitar préstamos a personas no merecedoras de créditos. Esa es la posición Europea en cuanto a este tema, resistida por el gobierno norteamericano, inclinándose sobre el proteccionismo y no dispuesta a dejar a entrar a otras potencias a ese círculo cerrado.
La ceguera occidental entonces, que miraba a China como la que le facilitaría los recursos necesarios para tapar los hoyos producto de la crisis, no pensó que China, que siempre ha tenido claro sus objetivos y su planificación, no está dispuesta a prestar dinero a diestra y siniestra, mientras no se solucionen las fallas financieras internacionales y no se le otorgue un rol primordial en ellas. Es por eso que ha tomado un camino propio, invirtiendo en megaproyectos en la infraestructura interna, comprando estratégicamente por el mundo yacimientos energéticos que por la crisis están devaluados. Ese es su proyecto de desarrollo, planificado para 50 años más, cosa en la cual occidente no estamos acostumbrados.
El mundo occidental, le tiene miedo a China, las características de este país son muy distintas a EEUU y Europa, la cultura, las formas como se relacionan, su tradicionalismo les choca profundamente. The Economist por lo tanto mira desde esa lupa, desde la lupa occidental, a un país que puede hacerle frente y puede ser un rival de peso y que frente a esta crisis no haya como detenerlo.
Es cierto que China tiene problemas, en las zonas rurales hay millones de personas que aún viven en condiciones de precariedad, que no condice con el desarrollo de las ciudades, que esta crisis ha dejado millones de chinos sin trabajo en las industrias de juguetes, por ejemplo. Pero no es menos cierto que el gobierno Chino destinó una de las inversiones más grandes en infraestructura para este año, además en el último concejo del Partido Comunista Chino, se plantearon las medidas para desarrollar en las ciudades libres de impuestos, la construcción de grandes centros que sean líderes en innovación y tecnología mundial.
Es por todo aquello que China más que una amenaza debemos verla como una gran oportunidad, especialmente para éstos países chicos como Chile, en los cuáles podemos generar acuerdos conjuntos, para desarrollar focos tecnológicos que nos ayuden a desarrollar tb. a nuestro país.
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