El jueves de la semana recién pasada, fui invitado por el Colegio de Ingenieros de Chile a exponer en un Seminario sobre Innovación.
He transcrito algunas de las ideas fundamentales que expresé en dicho encuentro. En los próximos días, pondré a disposición de ustedes el video con la intervención completa.
La innovación permanente en productos y servicios aparece como una necesidad de la economía en los albores del siglo XXI.
(Publicado en Revista Capital)
En Chile, esto ha motivado al Estado para crear un Consejo de Innovación para la Competitividad, que ha abierto una conversación sobre desarrollo y los clusters que es interesante, pero que no quiero juzgar en esta oportunidad. Quiero aprovechar para hacer una sugerencia complementaria que me parece clave en una estrategia de innovación.
Una de las fuerzas más innovadoras en el mundo radica en los capitales de riesgo, cuya sede principal está en California. Ellos no son banqueros en un sentido tradicional. Son más bien centros conversacionales donde fondos de inversión, inventores, expertos en propiedad intelectual, expertos en evaluación de riesgos, muchos de ellos tecnólogos exitosos, e incluso ex hombres de Estado, conforman un centro social que genera empresas innovadoras.
Podríamos llamarlos "centros portadores del futuro". Allí sucede la innovación competitiva en muchos rubros, no en todos. Ellos han demostrado su potencial formando empresas como Google, Amazon, Intel o Genentech. En contraste, no tengo información de que hayan emergido de aquí industrias mineras, textiles o el retail clásico. Han extendido sus campos a las energías renovables, la limpieza medioambiental, el agua, los seguros, los biocombustibles e incluso el microcrédito. Querer hacer capital de riesgo creando pequeñas empresas para inscribir patentes no nos llevará a nada. No produciremos compañías interesantes si no estamos conectados con este mundo.
En el corto plazo, Chile debiera hacerse participe en estos fondos de inversión con una presencia en estos lugares, para lograr participar en el inicio de las invenciones y estar alerta cuando se inicie la segunda etapa, de inversión, y eventualmente lograr que algunos de estos proyectos se instalen en Chile.
Chile debiera disponer de al menos 2 mil millones de dólares para lograr ser atractivo y que nos tomen en serio.
La idea del Gobierno del Plan Chile - California es excelente. Pero mi idea contempla involucrar a los privados. Debemos crear una sociedad público-privada que, a su vez, represente a toda la nación.



