Las decisiones políticas y económicas que tome China -y las respectivas repercusiones en la economía norteamerica- tienen un impacto insospechado: aumento de precios en las gasolinas, política de impuestos y subsidios en sus políticas de combustibles bien valen la pena una lectura de mayor prufundidad.
Pongo a disposición algunas ideas aparecidas en Stratfor, bajo el nombre "Geopolitical Diary: China´s Fuel-Priece Tightrope Walk, publicado el 20 de junio de 2008.
(Su versión en inglés en www.stratfor.com)
China anunció el Jueves que va a aumentar los precios de la gasolina y el diesel hasta un 18%. Los precios de la electricidad aumentarán cerca de 4.7% el 1 de Julio. China también está considerando nuevos impuestos a los combustibles. El precio del "jetfuel" aumentará en un 25%.
Los chinos han puesto un tope a los precios de los combustibles en China creando desabastecimientos locales de combustible, particularmente para el caso del diesel, y transfiriendo el costo del petróleo comprado en el mercado global a los refinadores y distribuidores chinos, quienes han estado comprando a precios globales y vendiendo a los precios controlados. El dinero estatal indudablemente fluye a los productores, pero los topes que los chinos impusieron crearon masivas irracionalidades en los mercados chinos.
Esas irracionalidades se mantienen. Los chinos no han permitido que los precios se muevan de acuerdo al costo de los suministros. Ellos han reducido el diferencial mediante elevar los topes, pero no lo han eliminado. Los precios de las energías siguen limitados y las manufactureras van a continuar siendo capaces de comprar combustible a precios artificialmente bajos. Esencialmente, el gobierno chino ha reducido el subsidio para la compra de energía.
Los chinos están caminando en la cuerda floja. Mientras los precios de los combustibles suben, el costo de las exportaciones va a aumentar. Mientras los costos aumenten, los extranjeros pueden perder su incentivo de comprar bienes chinos en vez de bienes de, por ejemplo, Bangladesh, donde las diferencias en los ingresos son mayores que en China. Si las exportaciones Chinas caen, algunos negocios chinos – que ya están vendiendo a márgenes extremadamente bajos – podrían ser llevados a la quiebra. Eso detonaría desempleos y potenciales tensiones sociales. Esto, sumado a la creciente inflación domestica en general.
Por otro lado, si los consumidores de energía continúan utilizando petróleo de alto precio a bajos precios, la diferencia tiene que ser compensada de alguna forma. Las compañías petroleras nacionales fueron forzadas a compensar la diferencia por un tiempo – con resistencia – pero la magnitud del diferencial ha crecido más allá de lo que cualquier entidad privada puede manejar. El gobierno chino ha tenido que tomar de entre sus masivas reservas para compensar la diferencia. En efecto, el gobierno chino ha estado subsidiando las exportaciones chinas, así como el consumo domestico, mediante facilitar la compra de petróleo a altos precios mientras se vende a bajos precios.
Las reservas Chinas son masivas, pero también lo es el apetito de China por el petróleo. A medida que los precios subían, y los topes se mantenían estáticos, las reservas se estaban utilizando cada vez más.
Era una situación que no podía seguir para siempre (aunque podría seguir por un buen tiempo, dado el tamaño de las reservas Chinas). El problema que los chinos tenían era que ellos, como todos los demás, se habían salido del mapa. No habían anticipado el petróleo a $130 el barril, no sabían si se iba a mantener a ese nivel y no sabían cuán alto iría. Habían mantenido su posición por todo el tiempo que pudieron, esperando una baja, pero claramente sintieron que no podían esperar más, incluso si las Olimpiadas estuvieran llegando.
China se comprometió. No dispuestos a dejar que el combustible se disparara a los precios mundiales – y vivir con las consecuencias – los chinos continuaron su política de subsidiar el combustible, pero redujo el subsidio modestamente. Parecían estar buscando un precio que redujera la fuga de sus reservas sin aumentar dramáticamente los precios de las exportaciones y gatillar una ola de fallas en los negocios, con el resultante impacto en su sistema financiero.
El movimiento es racional si como resultado los precios del petróleo se reducen, cerrando la brecha entre el costo y el precio. Los precios sí bajaron el Jueves, en parte como resultado de las noticias chinas, en parte por un informe del gobierno de U.S.A que pronosticaba una reducida demanda alrededor del mundo, y en parte porque los mercados fluctúan diariamente.
La real pregunta no es qué hicieron hoy los precios del petróleo, sino qué harán en las próximas semanas. A $100 el barril o alrededor de eso, la economía global parece manejarse bastante bien. Las cosas se pusieron difíciles cuando pasó los $120. Por lo tanto, nos parecería que la pregunta real es si el petróleo va a bajar a los $100, cerrando la brecha para los chinos y reduciendo las presiones en la economía global.
Los Saudíes van a estar pronto anunciando formalmente un aumento en la producción. El gobierno de U.S.A está pronosticando una baja en la demanda. Y los chinos han aumentado los precios. Si los precios del petróleo van a ceder, este es un buen momento como cualquiera. Si no, los chinos en particular van a tener que tomar algunas decisiones difíciles.



