Hoy en la Revista del Campo, Flavia Liberona, Directora Ejecutiva de la Fundación Terram, ofrece un punto de vista acerca de los biocombustibles que vale la pena tomar en cuenta: producir energía a partir de desechos agrícolas y/o forestales. El texto dice así:
La biomasa debe ser la opción de Chile en biocombustibles
Chile ha basado su desarrollo en la extracción y exportación de recursos naturales, sustentado en una política energética sin planificación. Por ahora, la regulación del modelo energético chileno queda en manos de las generadoras y distribuidoras que tienen como objetivo aumentar la demanda, lo que ha llevado a un creciente consumo. Esto, unido a la falta de una política pública que proteja a los ciudadanos, genera la actual crisis de suministro.
En el mediano plazo es necesario discutir una política energética que garantice el suministro, otorgue autonomía y diversifique la matriz. En este contexto, desde hace un par de años ha aparecido un nuevo actor energético: los bio/agrocombustibles. Pero si queremos ser rigurosos y de verdad estudiar las potencialidades de Chile en materia de abastecimiento energético, a partir de materia orgánica, debemos analizar la bioenergía, que comprende a los bio/agrocombusibles, el biogas y la biomasa, conceptos que suelen confundirse y que no son equivalentes. Los principales bio/agrocombustibles son el etanol y el biodiésel. El etanol es un alcohol que se produce a partir de la fermentación de algunas especies de plantas como caña de azúcar, maíz y trigo. El biodiésel es un combustible orgánico que se obtiene de aceites vegetales (raps, soya, maravilla, jatropha) o animales. El metano es un gas (biogas) generado por la descomposición de materia orgánica.
La biomasa, en tanto, es la producción de energía a partir de rastrojos y desechos agrícolas y/o forestales. En la discusión reciente, este tipo de fuente energética ha sido tal vez la menos considerada en la planificación y generación de proyectos, tanto del sector público como privado. Esto resulta tremendamente incoherente, dado que si hay un área de la bioenergía en el que Chile podría avanzar es precisamente en el desarrollo de la biomasa. Esto porque en la actualidad entre el 14 y el 17% del consumo de la matriz energética de Chile corresponde a leña, lo que la posiciona como uno de los más importantes proveedores energéticos del país.
Parece razonable pensar que sería altamente ventajoso invertir en biomasa, en lugar de intentar desarrollar biocombustibles a partir de cultivos agrícolas que podrían impactar negativamente a pequeños y medianos agricultores.
Si Chile quiere tener una matriz energética diversa, que se autosustente y sea segura, debería avanzar en generar estudios y coordinar políticas para hacer más eficiente el uso de la leña, transitar a la utilización de la biomasa, invertir en proyectos I+D en sistemas de generación eléctrica, a partir de rastrojos y desechos agrícolas y forestales que beneficien a los pequeños y medianos propietarios, así como incorporar como un requerimiento estándar que las poblaciones que se construyan en el sur cuenten con sistemas de calefacción de calderas que se abastezcan de biomasa. Esto evitaría, además, tener miles de estufas a leña mal diseñadas contaminando las ciudades del sur.
Es necesario buscar, a partir de la realidad nacional, la manera de perfeccionar el sistema energético para beneficiar a la gente, en lugar de apostar por fuentes de desarrollo incipiente y, sobre todo, inciertas, como son los biocombustibles, con el propósito de favorecer las ideas, intereses o expectativas de un sector.




Mar, 2008-04-01 10:54
El discurso desde el mundo académico y sus portavoces es casi siempre el mismo:
"Si Chile quiere tener"... "Es necesario buscar"... "generar estudios y coordinar políticas" etc etc
Traducido al castellano "queremos unos cuantos cientos de millones para un proyecto descabellado". Tal como lo de la Jatropha en la U de Tarapacá, así se malgasta la plata dedicada a I&D en Chile en ideas vagas, generales, inciertas, sin resultados concretos y sobre todo carísimas. Respaldadas por algunos doctores en algo, que se han pasado la vida engrosando su billetera con estos proyectos descabellados. Los proyectos se evalúan por el título de los que lo presentan, por eso se bota tanta plata.
Hay miles de ejemplos, si son ideas tan brillantes que traten de vendérsela a alguien, a ver quien se atreve a financiar un peso de esos proyectos. Solo el estado pone plata para esas cosas, el más generoso y tonto de los inversionistas.
Blog de Tomás
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Mar, 2008-04-01 22:51
hola a todos
este tema lo he estado estudiando últimamente y respecto de la biomasa concuerdo que ha sido algo dejada de lado y se ha puesto mucho énfasis en el biocombustible, cosa que por un asunto de volumen no creo que sea sustentable en el LP.
existe un conjunto de ejemplos y muestras empíricas que permiten ver como el tema del biogas es una opción viable a nivel artesanal y para algo más industrial.
de hecho estamos trabajando esa línea para postular un proyecto que sea sustentable energéticamente a base de biogas.
saludos.
Los espero en mi Blog!!!
SSC.
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