El derretimiento del Ártico se volvió alarmante


2005
2005

2007
2007

Un completo artículo sobre los efectos del calentamiento global ha publicado el prestigioso diario norteamericano The New York Times. El reporte llama la atención en torno al avance en el derretimiento de los hielos en el océano Ártico lo cual permitiría en un lapso de 10 años el tráfico marítimo donde antes había masas de hielo.

Hoy, el diario El Mercurio ofrece una versión en español de este artículo, que recomiendo leer:

El derretimiento del Ártico se volvió alarmante

La capa de hielo ártico se encogió tanto durante el verano del hemisferio norte que, brevemente, las olas se abrieron paso para hacer realidad dos rutas de navegación soñadas: el paso noroeste por Canadá y la ruta del Mar del Norte, por Rusia.

El hielo flotante menguó hasta un nivel sin paralelo en más de un siglo.

Nuevamente volvió la temporada de oscuridad a lo largo de seis meses en el Polo Norte. Con el frío, el hielo reciente se extiende sobre el Océano Ártico.

Azorados ante los cambios del verano, los científicos estudian fuerzas que expusieron 1,6 millón de kilómetros cuadrados de aguas abiertas. La cifra va mucho más allá del promedio alcanzado desde 1979, año en que los satélites empezaron a tomar mediciones en la zona.

"Es como si nuestros recursos disponibles estuvieran desapareciendo", dijo Hajo Eicken, geofísico que participó en la reunión de expertos de la Universidad de Alaska.

Los científicos están inquietos. No reconocen las implicaciones del verano para el futuro y tampoco saben pronosticarlas.

El marcado cambio fue el resultado tanto del movimiento como del derretimiento del hielo. Un nuevo estudio del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA, demostró que los vientos, desde el año 2000, habían expulsado grandes cantidades de hielo viejo de la cuenca del Ártico y más allá de Groenlandia (Dinamarca).

Los delgados fragmentos de hielo formados a mar abierto se derritieron más rápidamente o fueron arrastrados juntos por el viento y terminaron, de la misma forma, siendo expulsados.

El ritmo del cambio ha superado con creces lo estimado. Simulaciones especularon cómo respondería el Ártico a crecientes concentraciones de gases invernadero vinculados al calentamiento mundial. Los científicos están revisando el mal cálculo.

¿Son los modelos excesivamente conservadores? ¿O pasan por alto influencias naturales que pueden ocasionar pronunciadas variaciones en el hielo y la temperatura?

El mundo está prestando atención; ¡más que nunca antes!

Rusia, Canadá y Dinamarca, en parte impulsados por años de calentamiento y el alejamiento del hielo en este año, acumularon retórica y acciones para asegurarse rutas marítimas y recursos del lecho marino.

Ambientalistas aseguran que el derretimiento es evidencia de que las actividades humanas están llevando a una calamidad climática.

Los expertos en el tema dicen que las cosas no son tan simples. El retroceso extremo del verano reveló lo mismo sobre qué sigue siendo desconocido en el Ártico como qué es lo que está claro. El sistema se está dirigiendo hacia un nuevo y más acuoso estado, y el calentamiento mundial ocasionado por los seres humanos es un factor considerable.

Causa confirmada

El último calentamiento sustancial en la región, que llegó a su cúspide en los años 30, afectó principalmente áreas cercanas a Groenlandia y Escandinavia.

Actualmente, científicos que desde hace mucho han dudado que una influencia humana pudiera ser claramente discernible en el cambiante clima del Ártico, coinciden en que resulta difícil adjudicar la tendencia a cualquier otro factor.

"Solíamos argumentar que buena parte de la variabilidad hasta finales de los años 90 fue inducida por modificaciones en los vientos, cambios naturales que no se relacionan de manera obvia con el calentamiento mundial", dijo John Michael Wallace, de la Universidad de Washington. "Sin embargo, los cambios en los últimos años nos llevan a ponerlo en duda. Estoy mucho más abierto a la idea de que quizás hayamos pasado por alto un punto en el que la tendencia se está volviendo irreversible", agregó.

Los expertos dicen que existen probabilidades de que el alejamiento del hielo sea incluso mayor el verano próximo, ya que la formación del hielo en este invierno está empezando sobre un enorme déficit.

Wieslaw Maslowski, de la Escuela Naval de Posgraduados en Monterey (California), proyecta un azul Océano Ártico en los veranos a partir de 2013.

Es probable que las aguas del Ártico se estén comportando de manera más similar a las aguas que están cerca de la Antártica, donde una extensa capa periférica de hielo se acumula en cada invierno austral, desapareciendo casi por completo en el verano (se ha producido un ligero aumento en el área de mar-hielo en torno a la Antártica en decenios recientes, lo cual refleja la diferente geografía y dinámica en ambos polos).

Contratos en espera

Si bien las aguas abiertas del Ártico podrían ser una bendición inesperada para los embarques, la pesca y la exploración petrolera, que el hielo aparezca y desaparezca podría afectar severamente a los osos polares.

"Con el tiempo, las variaciones naturales reforzarían nuevamente el cambio impulsado por los seres humanos, dando paso, quizá, a un retroceso incluso más acelerado", dijo Marika Holland, del Centro Nacional de Investigación Atmosférica en Boulder, Colorado. "Así que yo no firmaría ningún contrato de embarque en los próximos cinco a 10 años, pero quizás tampoco en los próximos 20 a 30".

Muchos expertos coinciden en que la desaparición de la capa de hielo sobre el mar en este año probablemente fue ocasionado por fuerzas que se superponen, incluidas nubes que atrapan el calor y vapor de agua en el aire, así como la influencia de cielos inusualmente soleados en junio y julio, lo cual calentó el océano.

Otros factores de importancia fueron los vientos cálidos. Fluyendo desde Siberia en torno a un sistema de alta presión inmóvil sobre el océano. Éstos no solamente habrían derretido el hielo delgado, sino que también habrían impulsado fragmentos de hielo fuera de las costas, donde las corrientes y los vientos podrían expulsarlos del Océano Ártico.

Quizás existió otro factor involucrado, uno con raíces que se remontan a más o menos 1989. En esa época, un cambio periódico en patrones de los vientos y la presión sobre el Océano Ártico, conocido como la "oscilación ártica", se asentó en una fase que, por años, tendía a impedir que el hielo se fuera girando a la deriva, de forma que pudiera engrosarse, y más bien lo transportó hacia el Atlántico Norte.

Osos al borde del abismo

Estudios aseguran que dos tercios de los 22 mil osos polares que viven en el Ártico podrían desaparecer en 2050. Con la pérdida del hielo, cada vez tendrán menos comida, lo que puede redundar en que su tasa de reproducción baje drásticamente.

En las costas de Alaska, muchos osos han quedado varados en la orilla porque el puente helado que les permitía regresar al Polo ha desaparecido. Si no consiguen alimento en su "nuevo" territorio, morirán. Las morsas también están teniendo problemas con su territorio y alimento. Los científicos están alertando sobre la urgencia de realizar acciones de conservación de los osos y otras especies.

Esquimales

La etnia Inuit vive en los hielos del Ártico. La pérdida de territorio está afectando la vida diaria de unos 150 mil habitantes.

Merma desde el espacio

Según la NASA, entre el invierno de 2005 y el de 2007, desapareció el hielo perenne de un área del Ártico que equivale a la superficie de Texas y California juntas.

Este año es el que ha presentado menos hielo desde las primeras mediciones. Entre las décadas del 70 y 90, el Ártico perdió 500 mil km2 de hielo cada 10 años. Desde el año 2000, esa disminución se ha casi triplicado.

Este cambio urge a la revisión de los modelos de predicción climática de la zona. Las normas de pesca y de navegación también tendrán que tener nuevas versiones.

El Ártico esconde bajo sus hielos el 25% de las reservas de petróleo del mundo.