Elementos básicos de las promesas

Las promesas se hacen entre las personas en el contexto de nuestra vida en común. Decimos que prometer:

1. Sucede en una conversación entre personas la persona que hace la petición y la persona que hace la promesa;

2. Es una acción que cumple algunas condiciones indicadas y comprendidas en la petición y en la promesa,

3. Sucede en el tiempo.

A modo de ejemplo: el viernes el profesor le solicita una tarea al estudiante para el martes. El estudiante acepta. El martes, el estudiante entrega la tarea de acuerdo a lo prometido y el profesor dice gracias. En este caso el profesor es el peticionario y el estudiante el prometedor. Entregar la tarea es la condición de satisfacción. La petición fue efectuada y contestada con una promesa el viernes, y cumplida y completada el martes.

Las promesas que hacemos se hacen cargo de nuestros intereses comunes en el contexto de trabajar y vivir en conjunto con otros. Llegar a hacer una promesa está en proponer condiciones de satisfacción acerca de lo que se debe hacer y para cuando debe completarse, y en hacerlo de manera de hacerse cargo del que las acepta. Esto sucede en un trasfondo de confianza mutua y a partir de la comprensión mutua de las promesas que dos personas pueden hacerse entre sí.

Además, no se dice en forma explícita aquello que es obvio a los participantes en la conversación. Cuando el profesor solicita la tarea para el martes, no necesita explicitar: entregue la tarea #3, conteste cada pregunta en forma completa, use ejemplos de situaciones cotidianas, revise, corrija y entregue a la secretaria el martes 28 de Julio a la 5 p.m., etc. Estas condiciones se comprenden y se comparten en el bagaje de prácticas estándar que son obvias para profesor y alumno.

Podemos resumir los cuatro movimientos básicos en esta conversación de la siguiente manera: el profesor le pide al alumno completar una tarea para el martes. El alumno promete y entrega la tarea, lo que constituye el reporte de cumplimiento. El profesor dice gracias y la conversación se declara completa.

Las promesas se hacen en conversaciones con otras personas. Cuando hacemos una promesa, le estamos diciendo a otra persona que somos capaces de cumplir las condiciones. Si nuestra situación cambia, y no podemos cumplir nuestra promesa, necesitamos hacernos cargo de la otra persona y hacerle saber que ya no podemos cumplir las condiciones y cancelamos o anulamos nuestra promesa. O podemos cancelar nuestra promesa original y hacer una nueva promesa. Si no sabemos qué hacer, podemos tener una conversación con la persona a quien prometimos, para reexaminar el interés original y observar nuestras situaciones, y hacer una nueva promesa. Las promesas no están fijas, sino que viven en el lenguaje de acuerdos entre dos personas. Declaramos que la mayor parte de la gente hoy día no lo reconoce así, y que no toma el lenguaje y las promesas seriamente.

Cuando tomamos seriamente nuestras promesas, aceptamos que cambiar una promesa no estará ausente de consecuencias. Cuando hacemos una promesa, el mundo del solicitante y del prometedor cambian. El futuro de la persona que acepta la promesa incluye ahora la expectativa de que esas condiciones serán cumplidas. Organizamos nuestras vidas alrededor de promesas que hacemos a otros y que ellos nos hacen a nosotros. Estas promesas apoyan nuestras propias acciones y promesas a otros.

A modo de ejemplo, cuando un gerente se compromete a asistir a una reunión para discutir el diseño de un nuevo proyecto, confía en las promesas de varias personas de manera de llevar a cabo la reunión. Por ejemplo, confía en las promesas de los profesores de hacerse cargo de sus hijos, en las promesas de los mayordomos del edificio de la oficina de que los ascensores y elementos básicos estarán operativos, de las promesas de la secretaria de que las minutas de la reunión anterior estarán redactadas y accesibles, etc., etc.

Cuando el prometedor declara que las condiciones no serán cumplidas, el mundo del solicitante cambia. No estamos diciendo que las promesas no pueden cancelarse o anularse y que se puede ofrecer disculpas; sin embargo, frecuentemente no reconocemos que, así como nuestras posibilidades en la vida dependen del cumplimiento de las promesas que otros nos hacen, también las acciones de otros dependen de nuestras promesas.

Podemos identificar algunos quiebres comunes al prometer. Uno es no declarar y escuchar condiciones de satisfacción claras. Esto sucede cuando el solicitante y el prometedor comparten antecedentes diferentes para lo que se considera como obvio y escuchan diferentes condiciones de satisfacción. Otro tipo de quiebre se produce cuando prometemos y no estamos en condiciones de satisfacer la promesa. Una forma de evitar esto, es ser claro en lo que se promete hacer y evaluar si se está en condiciones de cumplir la promesa. Cuando prometemos debemos preguntarnos: ¿somos sinceros al hacer esto?; ¿tenemos tiempo?; ¿tenemos la habilidad de hacerlo?. Si no podemos contestar afirmativamente a estas preguntas cuando nos hacen una petición, podemos comprometernos a comprometernos más adelante. Si sabemos que no podemos cumplir con lo prometido en el tiempo definido, podemos contraofrecer otro plazo. Y si sabemos que no podemos hacerlo, aunque quisiéramos, podemos declinar. Ahora, veremos el fenómeno de la confianza que, decimos, es fundamental en el prometer.

Diego Correa Tristain (no verificado) Says:
Vie, 2005-05-13 16:25

Léase Jean-Jeacques ROUSSEAU, El Contrato Social, "Capitulo VI: Del pacto social".

¿Es la voluntad general la que se manifiesta en el incumplimiento del contrato social? ¿No es acaso la voluntad personal la que impera en ese caso?

Alejandro Woywood (no verificado) Says:
Vie, 2005-05-13 19:06

Respecto del comentario 2. El establecimiento de una promesa también surge en un contexto cultural. En Chile, rehuimos defraudar al otro diciendo que "no" directamente, por lo que hemos desarrollado un complejo de convenciones al hablar para reemplazar el simple "no" con frases complejas tipo. Ejemplo: cuando 2 conocidos (pero no amigos) se encuentran en la calle y luego se despiden diciendo: "Ya, de ahi nos vemos" o "Estamos en contacto, ah" o "Podriamos hacer un asadito". Obviamente, lo que cualquiera de las 3 frases quiere decir es: "mira, es bastante improbable que te vuelva a ver, yo por lo menos no hare ningun esfuerzo".

Rodrigo Wagner (no verificado) Says:
Vie, 2005-05-13 17:57

Estimado Fernando: especulando un poco creo saber hacia dónde quieres ir con estos argumentos sobre promesas...

La capacidad de cumplir acuerdos ( o por lo menos avisar a tiempo de que no los vas a cumplir), es una clave para el desarrollo de los países. Es un verdadero activo para una sociedad, porque se pueden armar más y mejores negocios porque no hay que estar dedicado a perseguir a los proveedores para que entreguen a tiempo.

Entre muchos autores que tratan el tema, uno interesante es J.D Sterman de la Sloan (MIT), en su libro Business Dynamics. En una parte presenta un juego donde se va viendo como las demoras en cada etapa de la cadena de valor(o de pagos) causa efectos nefastos en la producción agregada.

Cuantas veces hemos escuchado el "se lo tengo para mañana" y después no está listo. En este sentido es muy dificil estar "libre de pecado": es muy fácil que la lengua vaya más rápido que lo que podemos hacer... Desde promesas de amor eterno hasta "prestame plata y te la devuelvo mañana".

Cambiar la costumbre de no cumplir es algo complejo y lento, pero hay que partir ahora. Si no sembramos nunca cosechamos...

En el colegio: cumplir las tareas, sin perdonazos y dejarles claro a los padres que la responsabilidad es de los niños...

En los creditos universitarios "ni perdón ni olvido".

Incluso creo que se podría hacer una campaña similar a la "piensa positivo", pero que sea " Un nuevo trato - cumplamos los tratos"... Un shock conceptual a las bases de la sociedad es un elemento catalizador de las energías sociales.

¿Cuantos negocios andarían mejor? ¿Cuantos puntos de PIB podríamos ganar simplemente haciendo lo que decimos que vamos a hacer?¿Cuantos nuevos proyectos podrían surgir en Chile simplemente si nos metemos esto en la cabeza?

Si es posible, me gustaría escuchar reacciones a estas ideas...

saludos

Vesna Karmelic Pavlov (no verificado) Says:
Jue, 2005-05-26 23:36

Estimado Fernando:
Le agradezco esta posibilidad de comentar este paper.En los programas de emprendimiento que estamos desarrollando con los alumnos de la Universidad de Tarapacá en Arica, este texto está incorporado en las lecturas y conversaciones del curso. Es uno de los que más les ha interesado y movilizado. Me parece una maravilla que mis estudiantes puedan plantearle como autor del texto sus inquietudes y preguntas y al mismo tiempo, interiorizarse en el mundo de los blogs!!!

Óscar Gajardo Ghilardi (no verificado) Says:
Dom, 2005-05-29 12:38

Señor
Fernando Flores
Presente:
Supe de los blogs en su conferencia del canal del senado (soy uno de los treinta mil).Le agradezco la posibilidad de actualizaciòn.
Allí dijo que en el senado , los parlamentarios eventualmente podrían haber "estado" pero no "escuchado" si usted se hubiera referido a los blogs.
El incumplimiento de las promesas es validado, casi sacralizado, en Chile al menos en dos àmbitos : autoridad y relaciones de pareja.
Se da por hecho que los diputados, senadores , gobernantes , esposos,pololos y novios electos , no sean rigurosos en cumplir lo ofrecido en sus campañas. Dicho de otro modo "En la guerra y en el amor todo vale". Se acepta que el parlamentario no parlamente, que vaya al congreso y no atienda lo expresado por sus colegas, base para cualquier intercambio de ideas y para construir acuerdos y desacuerdos fundados.
Esta desvergüenza la hacemos parte de la picardía nuestra que lucimos en desmérito del "escaso avispamiento" anglosajón, donde -al menos las autoridades- son sometidas a revisiones permanentes e implacables entre lo dicho y lo hecho (v. gr. Richard Nixon, Gary Hart, Bill Clinton).
De manera que recuperar la dignidad de la promesa implica hábitos, creencias, reconocimientos y sanciones públicas y privadas.
Una premisa sería no prometer lo imposible. Más bien ofrecer certezas condicionadas a corto plazo, intenciones a más largo plazo y actuar según convicciones profundas, siempre.
Por eso Walt Whitman se yergue orgulloso y coherente en su "me contradigo y qué" , asumiendo que trancurre el tiempo, las condiciones cambian y es requerimiento para la sobrevcivencia el análisis de seguridades acuñadas antaño. Eso no es romper promesas sino ser fiel a la obligación de pensar, vivir y repensar.
En "Ontología del lenguaje" Rafael Echeverría ( autoproclamado discipulo de usted)ofrece hermosas definiciones sobre pedir y otorgar perdón. Ambas cimentadas en prometer acciones de encuentro y no agresión futura con el otro.
Sin ofrecer olvido de lo hecho o de lo recibido pues eso ya sería promesa a la chilena.

Reinaldo Lòpez (no verificado) Says:
Sáb, 2005-06-18 14:11

FERNANDO .
Es un tema fundamental para cambiar nuestra cultura y poder ser competitivos en una economia global

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