Chile, más que sólo cobre

En la última edición de la Revista del Campo, Alberto Montanari, presidente de ChileAlimentos, escribe una columna -que transcribo a continuación- en la cual se refiere a las potencialidades que presenta nuestro país como potencia alimentaria:

Chile, más que sólo cobre

El reconocernos como una potencia alimentaria ha cobrado cada vez más fuerza. La industria de alimentos en Chile enfrenta un momento histórico. El año 2005 exportamos US$ 8.120 millones, lo que significa que es la segunda fuerza exportadora del país.

Ella representa el 17% del empleo y el 23% de los envíos del país, está presente en todas las regiones y con más de 4.000 empresas en diversos sectores: alimentos procesados, fruta, vinos, salmones cultivados, carnes y otros.

A niveles absolutos, Chile ocupa el lugar 17 en exportaciones de alimentos en valor, pero lo más interesante es que de los top 20 de esta categoría es el país que presenta la mayor tasa de crecimiento: 132% entre 1996 y 2005. Naciones que ocupan los primeros lugares del ranking como EE.UU. y Francia presentan tasas decrecientes.

Si Chile lo sigue haciendo bien, las proyecciones son alentadoras: estaremos dentro de los top 10 para el año 2010.

Esto es posible, pues existen factores que sintonizan la oferta chilena con la demanda externa.

Por el lado de la oferta, Chile presenta un clima mediterráneo, escaso en el mundo, que facilita el desarrollo de alimentos sanos. Su cordillera, el desierto, la Antártica y el Océano Pacífico le confieren la calidad de "isla ecológica". Al mismo tiempo ha implementado tratados de libre comercio con países que representan cerca del 75% del PIB mundial y con el TLC con India y Japón en camino, estaremos en una posición privilegiada. Chile cuenta, además, con una sólida institucionalidad, bajo riesgo y un empresariado comprometido.

Por el lado de la demanda, las tendencias mundiales apuntan en diversas direcciones que nos favorecen: existe una preocupación creciente por la salud. La población mundial crecerá de los 6.500 millones actuales a 9.000 millones al 2050, principalmente por el aumento de la expectativa de vida, la cual en un corto plazo rondará los 90 a 100 años. Si esperamos vivir más, con una buena calidad de vida, debemos preocuparnos aún más por nuestra salud y esto se logra comiendo los productos de la dieta mediterránea: principalmente pescado, frutas y verduras. Como referencia, el 87% de las exportaciones alimentarias de Chile el año 2004 fueron alimentos considerados en esta dieta.

En resumen, la buena noticia es que Chile tiene ventajas para el desarrollo de alimentos y que, además, corresponden a aquellos que la gente está demandando a nivel mundial.

Esto es sin duda una base sólida para ingresar como país a los TOP 10 en exportaciones de alimentos, consolidando nuestra posición como potencia alimentaria en un mediano plazo. Recientemente, nuestros índices de crecimiento de corto plazo (Imacec) han mostrado una contracción con respecto a los pronósticos. Esto no debe preocupar al sector, ya que las condiciones para ser una potencia alimentaria son elementos estructurales que van más allá de temas circunstanciales por los que puede pasar nuestra economía.

Debemos preocuparnos de no desaprovechar estas ventajas y ponernos a trabajar, más aún ahora, que tanto el gobierno, a través de lo planteado por la Presidenta Bachelet, como el sector privado, están alineados en reconocer a Chile como tal potencia.