Hoy el diario La Tercera publica un artículo de Gustavo Lagos sobre el cobre, que les transcribo a continuación.
Lagos, que expresa mucha sabiduría en la materia, es un profesional altamente destacado y actualmente se desempeña como Director del Centro de Minería de la Universidad Católica. Entre otras actividades, es profesor de este centro y ha realizado diversas consultorías, tanto para la industria como para el Gobierno.
Sería bueno que en todo Chile lo leyéramos, porque tiene algunas claves sobre nuestro futuro.
Consideraciones sobre el cobre
Esta no es una predicción del precio del cobre al 2010, sino que un análisis de lo que puede pasar hasta entonces. ¿Se mantendrá el precio por sobre dos dólares? ¿Por cuánto tiempo? ¿Bajará nuevamente el precio en el futuro a los niveles de un dólar o estamos en presencia de un cambio estructural del precio?
El alto precio del cobre registrado desde fines de 2003 y que llegó a niveles altísimos a mediados de 2005, aumentando aún más hasta la fecha, se explica porque en 2003 y 2004 el crecimiento del consumo de cobre en China fue mucho más alto de lo que todos predijeron. Se explica también porque hubo concentrados de cobre que no se pudieron fundir y refinar, ya que había un cuello de botella en capacidad de fundición (y esto tampoco estaba previsto). Se explica porque el crecimiento del consumo de cobre en 2004 fue mayor en el mundo de lo que se previó. Y, por último, se explica porque las empresas mineras del cobre no pudieron suministrar al mercado más cobre del que ya estaba previsto. Entonces, como siempre en períodos pasados, la causante de los ciclos del precio fue la imprevisible demanda y no la conocida oferta.
Hoy conocemos con bastante certeza la oferta que habrá en los próximos 3 a 4 años. Sabemos que Chile aportará cerca de dos tercios de la nueva oferta entre 2006 y 2008, casi exclusivamente con ampliaciones de la producción de minas existentes. Sabemos que el resto del mundo no aportará ninguna mina nueva de grandes dimensiones antes del año 2009.
Por ello es que si se cumplen las predicciones de demanda para China y el mundo, las que son positivas hasta el 2008, el precio del cobre debería permanecer alto, posiblemente por sobre 1,5 dólar, pero bajo los 2 dólares en 2007 y 2008. Ahora, si China incrementa su consumo de cobre más que lo pronosticado, que es aproximadamente un 7% a un 8% anual, el precio podría situarse por sobre los dos dólares en 2007 y 2008. Yo apuesto a esto último porque están los Juegos Olímpicos de Beijing en 2008 y China intentará mostrar lo mejor de sí. Por lo tanto, de mantenerse las buenas perspectivas económicas en los países desarrollados, podríamos ver precios por sobre los dos dólares incluso en 2007 y 2008.
Pero no nos equivoquemos, este no es un cambio estructural del precio. La entrada en producción de unos dos millones de toneladas de cobre nuevo en 2009 y 2010, fundamentalmente originadas en Perú, Brasil y, en menor medida, en Zambia, Argentina y Mongolia, va a hacer que el precio descienda de todas formas en estos años. Estoy diciendo, entonces, que lo que estamos viendo ahora es otro ciclo de altos precios, que su fin debería llegar de todas maneras en 2009-2010, que la duración de este ciclo alto será igual al de otros ciclos altos, por ejemplo, el que comenzó en 1987.
La posibilidad de llegar a precios inferiores a un dólar en 2009-2010 depende de la demanda por cobre en estos años y, sobre la base de los ciclos económicos, yo apostaría a que habrá precios bastante inferiores a un dólar, al igual que los hubo en los ciclos de baja que comenzaron en 1997 y en 1982. Por lo demás, en el largo plazo el precio depende de los costos y estos, en promedio, están muy por debajo del dólar la libra.
Lo que sí veremos en 2009-2010 es un cambio estructural en la oferta. Perú sobrepasará, por primera vez, a Estados Unidos en producción de cobre, Zambia volverá a la escena, desplazando a Canadá, y entrarán a la lista de los grandes productores Brasil y Mongolia. Perderán terreno en cuanto a fracción de mercado Estados Unidos, Canadá, Indonesia y, en menor medida, Chile.
Por último, la única forma de detener el crecimiento explosivo de la oferta en 2009-2010 sería, a mi juicio, que la demanda bajara en 2007 y 2008 y que el precio se situara en niveles más realistas de largo plazo, es decir, cerca de un dólar por libra. Ello detendría el incontenible optimismo actual de los inversionistas. Este escenario parece, sin embargo, altamente improbable.



