La semana pasada anunciamos que publicaríamos en este blog extractos de las conferencias ofrecidas en el palacio de La Moneda en el marco de las "Conferencias Presidenciales de Humanidades", que se llevan a cabo desde el año 2002 y en las que diversos pensadores contemporáneos, tanto nacionales como extranjeros, fueron invitados para exponer sus puntos de vista en torno a la sociedad.
Y en esta ocasión quiero ofrecerles algunos párrafos de la conferencia pronunciada en octubre del 2002 por el filósofo y ensayista español Fernando Savater, titulada:
Necesidad de la filosofía en un mundo globalizado.
"Hay una tendencia a creer que lo importante es la rentabilidad de nuestros esfuerzos y no que nos remansemos en la pregunta acerca de quienes somos. Sin embargo, yo creo que en algún momento tenemos que afrontar la vida sin una mentalidad puramente instrumental. Hay ocasiones en que es importante saber para qué estamos haciendo nuestros esfuerzos, nuestro trabajo, nuestro empeño, y eso es lo que nos relaciona con lo que somos".
"En una novela de Salvador de Madariaga había un personaje andaluz que cada vez que alguien hacía proyectos y propuestas, decía "y too pa’qué". Bueno, yo creo que todos nosotros sentimos también la necesidad de esa pregunta. Cuando uno se apresura y se entrega a actividades de diverso tipo, siempre hay momentos en que uno se pregunta "y todo esto, ¿para qué?". Es decir, para qué queremos conquistar el mundo si de alguna manera no tenemos claro todavía ni lo que somos ni lo que hace verdaderamente que algo sea importante para nosotros".
"Nuestro sistema educativo forma personas atareadas, eficaces, llenas de conocimientos puntuales, pero tal vez incapaces de una reflexión general acerca de su propia condición, de su propio ser, del vínculo que las une con los demás seres, del sentido que tiene la comunidad humana sobre la tierra. Y estos son, precisamente, los temas que la filosofía ha desarrollado a lo largo del tiempo".
"Es verdad que no puede decirse que la filosofía llegue a unas conclusiones definitivas acerca de esos temas, y ello porque las preguntas de la filosofía son preguntas permanentemente abiertas. En la vida nos hacemos dos tipos de preguntas. Hay unas preguntas que son meramente instrumentales y que están referidas a determinados fines u objetivos. Por ejemplo, cuando preguntamos qué hora es porque queremos tomar un tren o acudir a una cita amorosa o lo que sea. Una vez que nos dicen "Son las seis menos cuarto", nuestro interés en aquella pregunta queda completamente cancelado, porque lo que nos interesaba, en realidad, era lo que íbamos a hacer luego de recibir esa información. La hora, en sí, nos da igual, puesto que lo que nos interesa es pasar a la etapa siguiente, que es tomar el tren o acudir a la cita que proyectamos tener".
"En cambio, si en vez de qué hora es nos preguntamos qué es el tiempo, nos encontramos ahora con una pregunta cuya respuesta no va a cambiar de ningún modo nuestra vida. Sea el tiempo lo que sea, probablemente nuestra forma de vivir, de trabajar, de viajar, va a cambiar muy poco. La pregunta por el tiempo no es una pregunta instrumental para otra cosa, sino una pregunta acerca de nosotros. Con esa pregunta no estamos inquiriendo acerca de qué vamos a hacer en el mundo, sino por qué soy yo al que le ocurre vivir en el tiempo, al que le ocurre ser mortal, al que le ocurre hacer frente a cosas como la libertad, la justicia, la belleza o la naturaleza".
"Las preguntas de la filosofía no son preguntas que tengan una respuesta instrumental. Lo que tienen son respuestas parciales que sirven para profundizar en las mismas preguntas. Cada vez que termino de leer un libro sobre la libertad, por ejemplo, no tengo resuelto ni cancelado ese problema. No es que el problema de la libertad deje ya de interesarme y abandone totalmente la cuestión. Al contrario, con las respuestas que pueda haber obtenido profundizaré en mi pregunta sobre la libertad".
"Las respuestas de la filosofía son de tal clase que, en lugar de cancelar las preguntas, las ahondan. Yo muchas veces he dicho que la filosofía no es para salir de dudas sino para entrar en dudas. Precisamente, la filosofía es lo que nos permite entrar en dudas, profundizarlas, estilizarlas, enriquecerlas. Es decir, la filosofía quizás no sea propiamente una sabiduría, sino una ignorancia enriquecida, una ignorancia de alguna forma vitalizada, una ignorancia consciente de lo que no sabe. Porque hay dos puntos fundamentales a los que se atiene el filósofo. Por un lado, admitir que es mejor saber que no saber. En este sentido, el filósofo se enfrenta al místico, se enfrenta al visionario, se enfrenta a toda forma de irracionalismo. La filosofía cree que es mejor saber, en el sentido humano, racional y experimental del término, que no saber".
"Sabemos lo que es vivir, porque de hecho estamos ya viviendo, pero ¿qué significa realmente vivir?"
"Noten ustedes que la pregunta filosófica se distingue de la del científico y también de la del poeta. El científico se coloca en el exterior del objeto que estudia. Si alguien escribe un libro de física, o uno de botánica, lo escribe desde fuera. Es decir, el libro no se escribe como una experiencia personal, no se describen cosas tal y como se han sentido personalmente, sino que, al contrario, el científico se borra a sí mismo como sujeto y cuenta todo desde una tercera persona impersonal. No hay un sujeto que palpite detrás de esa visión de las cosas. En la ciencia el sujeto desaparee y el objeto queda convertido en la primera persona. Es la objetividad la que ocupa el escenario".
"Frente a eso, en el polo opuesto el poeta lo que ofrece es su sentimiento, lo que ofrece es su experiencia, lo que siente de la vida, lo que experimenta más o menos ciegamente, su padecimiento de la vida. Entonces, mientras que al científico en su objetividad podemos discutirle, es absurdo discutir con un poeta. Cuando Lorca dice "Pasa el jinete tocando el tambor del llamo" es inútil decirle "Oiga, ¿y por qué el jinete va con un tambor y no con una trompeta, y qué es eso de que va tocando?". O sea, se trata de algo que en cierta medida funciona como un chiste, o lo entiendes o no lo entiendes, pero no se trata de algo que se pueda explicar".
"En cambio, el científico tiene que dar explicaciones, aunque se trata de explicaciones desde la objetividad y no desde –digamos- su visión personal del asunto".
"En cuanto al filósofo, él está a medio camino entre esas dos formas de pensamiento. El filósofo aspira a la objetividad, lo mismo que el científico, es decir, aspira a una visión que pueda intercambiarse, a una visión dialogada, a una visión respecto de la cual otro pueda hacer preguntas. De hecho, los diálogos platónicos, que inician la filosofía, están hechos de preguntas y respuestas".
"Sin embargo, tratándose de la filosofía el sujeto no desaparece. La filosofía tiene nombre propio, no es mera objetividad, sino una objetividad narrada desde un sujeto. La filosofía también da cuenta del papel que tiene el sujeto dentro de una visión más o menos objetiva de las cosas".
"De modo que en la filosofía hay esa combinación. Tiene parte de la ciencia, en cuanto aspira a la objetividad, pero, por otra parte, el sujeto nunca desaparece. El sujeto está siempre allí, siempre se está contando la experiencia en el mundo de un sujeto. Es decir, lo que el filósofo cuenta no es la experiencia del mundo misma, sino la experiencia de un ser humano que está en el mundo de una manera determinada".
"Yo creo que el problema de la filosofía es que ella exige una condición de diálogo y de palabra entre los humanos. La filosofía exige complicidad. No es una revelación ni menos una revelación misteriosa. No es el sabio sen o el maestro hindú que de pronto lanza una frase incomprensible que a los demás no queda más remedio que acatar o rechazar. Al contrario, al filósofo siempre se le puede preguntar por qué ha dicho esto o lo otro. Y, de hecho, el filósofo, si tiene un mínimo de honradez, reconoce la obligación no de ser enigmático como un profeta o un poeta, sino de explicar el por qué de sus planteamientos y de soportar el bombardeo inquisitorial de quien le está haciendo preguntas para averiguar por qué dice lo que dice. El filósofo no puede cerrarse y bloquear la posibilidad del diálogo".
"Tal es la demanda de la filosofía: defender la dimensión de lo razonable, acordar qué fines son buenos o no, porque vivimos en un mundo excesivamente racional, en el sentido de desnudamente racional, en el que la razón es simplemente búsqueda de medios para fines respecto de los cuales no acostumbra preguntarse si nos convienen o no, si son o no preferibles a otros fines".
"En cuanto a la globalización, sobre la cual se habla y se disparata tanto, uno puede estar a favor de ella, o simplemente asumirla como algo inevitable, pero sin compartir por ello todas las orientaciones y aplicaciones que la globalización va teniendo, del mismo modo que uno puede estar a favor de la electricidad sin ser partidario de la silla eléctrica. Entonces, sería absurdo que a quién pone objeciones a la silla eléctrica se le dijera que está en contra de la electricidad y del progreso. Del mismo modo, uno puede estar a favor de la globalización y no estarlo a favor de muchas de las consecuencias y de los caminos concretos que sigue hoy la globalización".
"Lo que es preciso asumir, como siempre, es una actitud crítica, y para eso sirve la reflexión aparentemente inútil de la filosofía. Para decir en las aulas y para acostumbrar a los alumnos que no todo pensamiento tiene que ser necesariamente instrumental y que hay también un pensamiento no instrumental, un pensamiento que reflexiona sobre los fines, que no da los fines por establecidos y que se pregunta sólo por los medios para obtenerlos".
Para leer la conferencia completa en PDF, PIQUEN AQUÍ.




Mar, 2005-12-27 11:54
Es cierto, hace falta filosofía, una pausa, un espacio de ocio donde uno pueda pensar el mundo junto a los demás, saborear la vida y aprender a gozar. No todo en la vida es rigor y ganancias, apariencias y juego de poder. También está el compartir espacios donde el pensamiento se eleve.
Ahora, convencidos de esta premisa tratemos de ir más allá ¿cómo hacemos para incentivar a los demás a que cambien la dinámica? ¿cómo hacemos más efectivos nuestros intentos por cambiar el mundo? ¿más autofinanciables y constantes en el tiempo?
Saludos.
http://ombligosypelusas.blogspot.com
»
Mar, 2005-12-27 15:35
Este tema, fue siempre mi pasión juvenil, acto que fue tomando cuerpo, con el paso de los años. En mi paso por las artes marciales donde tambien fue una constante búsqueda de mi mismo encontre muchas respuestas. Hoy con la Programación Neuro Lingüística y Coaching, he podido comprobar que hay suficientes medios y herramientas para lograr lo que por mucho tiempo se busca.
Solo cuando cambias tu, cambia el mundo. En realidad el mundo no cambia, solo la percepción que tenemos de él. Si miran mi blog www.lucasenred.blogspot.com, es una lucha constante que estoy librando en mi querido Perú y uno de mi fuente de inspiración es la cultura chilena y en espacial a Fernando Flores, del que ya me siento en deuda con todo lo que puede aportar.
Mientras sigamos buscándonos a nosotros mismos, grandes encuentros nos esperan y pronto tendremos inimaginables soluciones para muchas cosas que hasta ahora parecieran ser interminables e incurables.
»
Mié, 2005-12-28 15:55
muy interesante reflexión, es singular el fenómeno que se dá entre nosotros, porque si uno conversa con amigos o conocidos, lee comentarios de políticos, empresarios, pensadores y no tanto, religiosos, y un estelar etc., notamos una intensión, o al menos, una claridad respecto a la importancia de la persona y cómo el diseño actual de sociedad y economía que atosiga, exprime, homogeniza y clasifica a los grupos humanos según su capacidad de adaptación, acceso a capital, eficiencia y éxito, está mal encaminado. Sin embargo la sumatoria de personalidades y aptitudes arroja un modelo socio-económico acéfalo y huérfano que parece y tiene vida propia. Somos el Hardware y Software de una supercomputadora ciega que habita en el planeta, omnipresente y omnipotente. Basta con saber dónde mierda está el enchufe y listo. Podremos empezar a corregir nuestros gravísimos errores con todo lo que ahora sabemos.
»
Mié, 2005-12-28 16:09
Por el momento parece que la civilización, después de milenios de probar el Patriarcado, se encamina hacia el Matriarcado. Luego de hacer los ajustes y la mezcla de lo mejor de cada uno saldremos del período formativo. Si de filosofar se trata creo que el milenio que está entrando será clave, ya que no serán las nuevas tecnologías y los nuevos modelos de negocios, manejo de recursos y equilibrios políticos, los que nos quitarán el sueño, eso viene pasando y seguirá pasando por largo rato. El gran desafío será el clima y el replanteamiento de las religiones, el alcance en el manejo de la materia como producto del desarrollo tecnológico, la mágia. Vamos a enfrentarnos a la verdad más allá del planeta y el contacto con otras civilizaciones removerá de cuajo el castillito de adobe en el cual se simienta la historia "oficial".
»
Mié, 2005-12-28 16:19
Sergio Meza C.
Esa condenada pregunta; me la hizo un amigo; que no perdiera el tiempo filosofando me dijo; ese mismo día mi hijo me preguntó textualmente "por qué existía la maldad" y la verdad es que no dediqué antes de responderle, y antes que existiera mi hijo, menos de 6 meses de mi vida en encontrar una respuesta constructiva y verosimil para mí mismo. Estuve en condiciones de dársela de inmediato en ese momento y le pareció satisfactoria y seguimos como si nada. Vaya si me sentí que no vivía (ni filosofaba)en vano cuando pasó ese momento. ¿Se imaginan si le hubiera respondido (tiene 9 años) que no se preocupara por estupideces y que se dedicara a otras cosas más prácticas? (Homero Simpson reencarnado).
Eso.
Me dedico a filosofar hace más de 20 años
http://smcarq.bitacoras.com
Un abrazo de fin de año
»